El
7 de noviembre de 1872 zarpaba, desde el puerto de New York y con
destino a Génova, el buque Mary Celeste; estaba compuesto por una
tripulación de siete hombres, capitaneados por Benjamin S. Briggs a
quien también acompañaba su mujer y su hija de dos años. El buque
transportaba 1700 litros de alcohol comercial, que la compañía H.
Mascarenhas & Co había encargado para aumentar la graduación del
vino.
Sobre las 15:00 horas del 5 de diciembre de 1872, y diez días después
de la última anotación en la pizarra del puente el buque fue avistado
por el benjamín Dei Gratia, que navegaba a Gibraltar desde New York, a
650 km al este las Azores. El capitán del Drei Gratia, David Reed
Morehouse relató cómo lo avistó:
“Dirigía
la proa hacia el Este, amurado a babor, mientras era impulsado por una
suave brisa del norte, seguía teniendo las velas acuarteladas y
dispuestas como si el viento viniera por estribor, es decir por el Sur”
El
capitán Morehouse, al percatarse que el barco a la deriva era el Mary
Celeste, se alarmó más aun, ya que el capitán Briggs y él eran amigos
desde hacía algunos años. Al aproximarse, Morehouse pudo observar que no
había nadie al timón ni señal alguna de vida en la cubierta. Ante esto
ordenó a su primer oficial, Oliver Deveau, que abordara el barco.
A continuación las palabras textuales de Deveau:
“Embarcamos en la chalupa 5 marinos y yo, cumpliendo órdenes del capitán Morehouse; la distancia entre ambos barcos era de unos cientos de metros.
El barco era impulsado por una suave brisa, que lo hacía navegar aproximadamente a 2 nudos;
a fin de poder abordarlo remamos hasta abarloarnos por la amura de
babor desde donde venia el viento, haciéndolo así, a fin de evitar que
por la deriva el barco nos cayera encima. Luego de hacer firme un rezón a
los acolladores del palo mayor logramos poder abordar.
Luego de una rápida inspección pude comprobar que el barco estaba desierto,
el único bote había desaparecido, colgando de la popa restos del
aparejo para izarlo; daba la impresión de haber sido cortado en rápida huida. Comprobamos
que el antepecho lateral, correspondiente al lugar donde debió arriarse
el bote, continuaba abierto; lo cual a mi entender, es otro indicio de
una posible huida precipitada.
Sobre
cubierta la escotilla principal y la de carga permanecían cerradas,
pero la anterior que da al sollado de los marineros y la posterior que
comunica con el camarote del capitán y oficiales estaban abiertas, también lo estaba la de la despensa.
Sobre
cubierta encontramos tirada la barra de sondeo, e inmediatamente la
utilice para comprobar el agua que había en la sentina, verificando que
solo tenía 1 metro, lo que me pareció razonable para un barco de esas características, no siendo motivo de abandono.
El aparejo se encontraba preparado como para mal tiempo, más
precisamente como para correr un temporal, ya que solo estaban izados
el Foque, el Petifoque, la trinqueta estaba arriada y solo portaban el
juanete fijo y el volante. Notamos que la burda volante se hallaba
enredada, la driza de la cangreja se había roto, y la vela de sobre
gavia también estaba arriada.
Luego de la inspección en cubierta procedimos a revisar en detalle el interior, lo primero que nos llamo la atención fue que había restos de comida, colocados con orden en la mesa; también estaban ordenados una serie de objetos pequeños en mesas y estantes. Hecho que nos llevo a pensar que si hubiera habido un temporal o colisión se hubieran caído.
Encontramos un sable cerca de una de las escotillas abiertas y su hoja estaba manchada por algo que parecía sangre (después se supo que era oxido).
La ropa en el camarote del capitán, que supongo pertenecería a él y a su familia, se encontraban ordenadas en sus baúles. Encontramos también en sus lugares el dinero y equipaje de la tripulación.
El diario de navegación lo encontramos en la camareta del capitán, lo cual nos sorprendió pues no es su lugar habitual; la última anotación era del 24 / 11 / 1872; y en ella no se consignaba nada extraordinario que pudiera explicar la desaparición de la tripulación.
Notamos que faltaba la documentación del barco, un sextante y algunas provisiones
Respecto de la carga que eran barriles de alcohol, 9 estaban vacíos y en mal estado.”
Nunca fue hallada la tripulación.
Después
de este suceso, la vida del Mary Celeste no estuvo absenta de ajetreo.
Fue malvendido muchas veces porque no se encontraba tripulación para el
barco “embrujado”. Ardió varias veces y encalló otras tantas hasta que
en 1885 fue hallado en aguas de Haití. Su capitán, Parker, fue acusado
de llevarlo a los escollos deliberadamente para cobrar el seguro.
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